Título: El árbol de la vida (The Tree of Life)
Género: Drama
Reparto: Brad Pitt, Sean Penn, Jessica Chastain, Joanna Going, Fiona Shaw
Estreno en cines: 16/09/2011
País de producción: Estados Unidos
Dirigida por: Terrence Malick
Duración de la película: 138 min.
Año de producción: 2011
Distribuidor: TRIPICTURES
Página Web Oficial:www.foxsearchlight.com/thetreeoflife/
Página Web Regional: www.tripictures-spain.com/thetreeoflife/index.html
Sinopsis: Una historia impresionista de una familia del medio-Oeste americano en los años cincuenta, que sigue el transcurso vital del hijo mayor, Jack, a través de la inocencia de la infancia hasta la desilusión de sus años de madurez, en su intento de reconciliar la complicada relación con su padre (Brad Pitt). Jack (como adulto, interpretado por Sean Penn) se siente como un alma perdida en el mundo moderno, en busca de respuestas sobre el origen y significado de la vida, a la vez que cuestiona la existencia de la fe. A través de la imaginería singular de Malick, vemos cómo, al mismo tiempo naturaleza bruta y gracia espiritual construyen no sólo nuestras vidas como individuos y familias, sino toda vida.
Crítica
Por Andrés Fierro 
Poesía visual
El cine norteamericano apenas permite fisuras por las que se cuelen artistas cuyo mensaje vaya más allá del oficialista y ombliguista “hagamos imágenes que entretengan, llenen los cines y nos hagan ganar mucho dinero”. Por eso sorprende que por un profesor de literatura, apasionado y amante confeso del espectáculo audiovisual, haya tenido la osadía de atravesar una de esas rendijas para cimentar una carrera tan sólida, personal e interesante con tan sólo cinco películas en cuarenta años de vida.
Terrence Mallick es "el último mohicano del cine", un tipo luchando contra natura enfrentándose a todos los elementos de una industria que él ha considerado y sublimado como forma de expresión artística.
Desde su primer largo, Malas tierras, el cineasta ha conseguido más aprecio y galardones en Europa y Australia que en su propio país. Es un precio quizá a la irreverencia, a un estilo de hacer cine fuera de los circuitos comerciales. Sorprendentemente, su cine, su poco cine, ha sido apreciado por estrellas como Martin Sheen, Richard Gere, Colin Farrell, ahora Brad Pitt y Sean Peann, o el extensísimo reparto de La delgada línea roja. Para comprenderlo, mejor que hablar es repasar todas sus películas, o acercarse, con muchísima curiosidad y disposición, hasta este, su quinto trabajo –esperemos que no el último– hasta la fecha.
El árbol de la vida es muchísimo más arriesgada que El nuevo mundo y desde luego que La delgada línea roja. Concebida como una especie de recorrido desde los orígenes de la vida, una auténtica cosmogénesis, desde los primeros momentos en los que el universo tomaba forma hasta el destino final de nuestras almas, podemos dividirla en tres partes bien definidas. En la primera el director juega por vez primera con los efectos digitales y reconstruye el origen del universo, la formación de La vía lactea y de la evolución de la vida en la Tierra, como si de un hipnótico documental del Discovery Channel –sólo con música e imágenes– se tratase. La tercera, mucho más breve, sirve de epílogo metafórico de la propia vida. Pero es en la segunda, donde realmente Mallick ha volcado toda su magia y su talento, describe la vida de una familia –padres y tres hijos– desde el punto de vista de su primogénito. Comenzando por el parto, atravesando una idílica infancia en un pequeño pueblo de Texas en la que los tres hijos descubren la hierba, el agua, la música, y ya preadolescentes el amor y la muerte. Así hasta la edad adulta, sin apenas diálogos y con una concepción y una estructura totalmente ajenas a las reglas del cine, Mallick construye postales, momentos y estados de ánimo como pocos directores han conseguido en el cine. El retrato de ese padre modélico, cariñoso, pero también disciplinadamente autoritario, interpretado por Brad Pitt, de esa madre abnegada, tierna –Jessica Chastain–, y de sus tres hijos singulares, emociona tanto como asombra. Es el suyo un lenguaje narrativo de difícil acceso, minucioso en los detalles y los planos, pero profundamente motivador.
Mallick recuerda lo mejor del Kubrick de 2001: Una odisea en el espacio, con la ventaja de que el primero antepone las emociones sin desperdiciar ni un solo plano. El resultado es una película de una belleza inusual, por momentos pura poesía visual, para la que se requiere un esfuerzo adicional que no todos los espectadores estarán dispuestos a realizar.
Recomendada: para todos los amantes del cine.
Andrés Fierro
Periodista especializado en información cinematográfica. Crítico de Premiere Diario
Sitio web: www.premierediario.com/pelicula/autor/andres-fierro